Información general

Los viajeros que busquen destinos europeos menos transitados encontrarán en este pequeño pero rico rincón del Báltico un tesoro en ciernes. Aunque formaba parte de la antigua Unión Soviética, Estonia comparte raíces étnicas y lingüísticas con los finlandeses, con un paisaje salpicado de castillos y mansiones medievales. La capital, Tallin, es una de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa. Explore el castillo de Toompea datado de principios del siglo XIII, la iglesia abovedada de Toomkirik, y la plaza Raekoja Plats del ayuntamiento. Camine bajo los antiguos muros de piedra y por las sinuosas y empedradas calles. Siga los callejones iluminados con antorchas que le guiarán hasta escaleras secretas, y suba a las murallas de la torre. Si tiene suerte y la nieve se derrite lo suficientemente rápido en primavera, tendrá el placer de disfrutar de la famosa Quinta Estación en el Parque Nacional Soomaa, y recorrer en barco el bosque inundado. Encuéntrese a sí mismo y viva nuevas experiencias viajando por Estonia.